Correo electrónico

latribudelsaber@gmail.com

Creamos este espacio de encuentro de saberes donde puedes recoger lo que sientas que necesitas para comenzar o continuar tu propia búsqueda de la felicidad.

La felicidad la entendemos como el autoconocimiento que nos lleva a la liberación.

Tribu

Tribu proviene del latín «Tribus». Remonta a la época Greco-Romana como necesidad de agrupación social con fines organizativos y de convivencia.

El concepto aún no ha sido unificado desde la antropología, pero sí se han establecido tres principales características que la componen: grupos sociales con producción no intensiva de alimentos, grupos poblacionales sin estratificación social clara y con un gobierno central que negocia y reglamenta la organización del trabajo, pero sin el poder de forzar su cumplimiento.

Lo que sí es claro es que la agrupación de personas fue por intereses comunes de consanguinidad. Fue transgeneracional en conocimiento, entregándolo del más viejo al joven y por muchas generaciones fue una forma de vida autosuficiente y autoregulada.

Esta forma de vivir en sociedad evolucionó teóricamente al Estado, donde hay una jerarquización de poder social, político y económico en un territorio delimitado. Digo teóricamente, porque no estoy clara de la «evolución» en todos esos aspectos. Y creo que como yo, hay muchos. Hace algunos años ya comenzaron a aparecer distintas organizaciones llamadas nuevamente tribus, que reúnen lo básico del concepto.

Si observamos a los animales y a las plantas, también se agrupan, conviven y organizan para sobrevivir, ese es el fin, la vida.

Desde la belleza del concepto «vida» y el «vivir juntos», creamos esta Tribu. Acá cada uno aporta desde lo propio, entendiendo que somos parte del mismo Universo. Ninguno es más, ninguno es menos, todos en el camino del autoconocimiento.

Saber y Sabor

Saber y Sabor provienen del latín «sapere«, que significa tener inteligencia y tener buen gusto. Ambos conceptos nos llevan a un entendimiento sensorial del universo.

El saber nos lleva a percibir y el sabor a degustar, de ahí la necesidad humana del saber sólo por el placer de saber (o del sabor).